Vas a perder la noción del tiempo

¿Cuánto tiempo necesita un humano para observar con detenimiento a uno de los 5 grandes?. Mucho, mucho tiempo.

 

Vas a querer saltar del jeep, aunque sepas que está prohibido

¿Cómo resistir a la tentación de bajarse un ratito a estrujar a ese monito bebé o al cachorro de guepardo o al leáon que parece un peluche?

 

Probablemente no volverás a pisar un zoológico en tu vida

Una vez que experimentes en vivo y en directo lo poderoso de una manada de leonas acechando a su presa o lo pacífico de la convivencia entre cebras y ñus, no vas a querer pisar jamás uno de estos sitios.

 

Tendrás una regresión a tu infancia

Prepárate para todo tipo de exclamaciones, gestos de sorpresas y muecas de felicidad cada vez que aparezca un león o que un elefante pase cerca del jeep.

 

Después de hacer un safari, no serás el mismo

Cuando el guía te cuente que cada 15 minutos muere un elefante en manos de la caza furtiva o que los ejemplares de rinocerontes son contados por el mismo motivo, vas a sentirte pésimo. Habrá sin duda mucho que reflexionar durante y después de un safari.

Pero sobre todo, después de ver lefantes comiendo tranquilamente a metros de distancia, cebras que pastan cerca de tu carpa, jirafas que se camuflan entre las ramas de los árboles. Mejor que cualquier documental de NatGeo en 3D. ¿Cómo se vuelve después de eso a una vida «normal»?.