El continente africano es muy diverso, con influencias europeas y musulmanas que se encuentran presentes en la arquitectura, la religión, la cultura y otras tradiciones, como el matrimonio cristiano; es rica en su potencial abundancia de minerales, en trabajadores cualificados, en nuevos negocios en auge y en biodiversidad.

Con una superficie de unos 30,3 millones de kilómetros cuadrados contando los espacios insulares, el continente cubre alrededor de un 6% de la superficie del mundo y una quinta parte de las tierras emergidas, en efecto, el continente tiene un 24% de las tierras cultivables del mundo, pero sólo genera un 9% de la producción agrícola.

La riqueza de este territorio se en encuentra en su suelo, ya que cuenta con un gran número de recursos naturales como minas de diamantes, yacimientos de petróleo, gas y otros minerales como: bauxita, manganeso, níquel, platino, cobalto, radio, germanio, litio, titanio y fosfatos,

Sin embargo, a pesar de que se comercializa con todos estos insumos, solo 10% de los beneficios de la extracción de los recursos naturales queda en el continente, en gran medida, estos beneficios se ven reflejados en el financiamiento a las guerrillas y milicias, las cuales controlan, en su mayoría, las minas de diamantes y de oro.

Algunos analistas sostienen que esas riquezas son, en realidad, una maldición que azota a los países africanos, ya que han sido causa frecuente de crisis y tensiones debido, sobre todo, a la corrupción y a las recurrentes crisis políticas vinculadas al deseo de controlar las riquezas. No es de extrañar que la explotación de los recursos naturales haya tenido muy escasa repercusión en la vida cotidiana de la población.

Como podemos ver, no es difícil comprender por qué África objeto de tantos deseos. Como se ha mencionado, posee una gran parte de las reservas de los tres principales tipos de materias primas: las tierras fértiles para la agricultura, minerales y las energías indispensables para el desarrollo industrial del mundo.

 

¿Qué hacer?

El principal reto es desmantelar el sistema que extrae la riqueza de África. Para conseguirlo, hace falta que las organizaciones de la sociedad civil africana presionen para introducir cambios en sus países promoviendo políticas económicas que realmente conduzcan a un desarrollo equitativo.

Por lo anterior, buscar mejores condiciones y el desarrollo de esta región, debe volverse un tema principal en la agenda de la comunidad internacional