Este país norteafricano inspira un viaje en el que no pueden faltar estas paradas. Por lo que desde Only One, nos hemos tomado la tarea de crear esta lista de los destinos imperdibles de Túnez especialmente para ti.

Así que lee hasta el final y apunta el que más te gustaría conocer.

Medina de Hammamet

La muy vacacional ciudad de Hammamet tiene una pequeña pero muy bonita medina residencial amurallada a orillas del mar, donde podrás ver algunas tiendas de artistas y de souvenirs. Podrá comprar en el mercado de souq y disfrutar del exótico aroma árabe.

 

Sidi Bou Said

La capital tunecina se asienta en el nordeste del país. En ella resulta agradable pasear por la ciudad moderna y por la zona residencial con edificios de estilo colonial, aunque es su barrio de la Medina, declarado Patrimonio de la Humanidad, su mayor atractivo.

 

Museo del Bardo

Otra de las paradas imprescindibles que hacer en Túnez es el Museo del Bardo. Ubicado en un antiguo palacio de los beys Husayn, quienes gobernaron en Túnez en los siglos XVIII y XIX, en él se conserva la mejor colección de mosaicos romanos del mundo, procedente de Cartago, Útica, Hadrumetum o Dougga. Además, también podrás encontrar importantes piezas de épocas cartaginesas, romanas, cristianas e islámicas.

 

Kairouan

Si hay un monumento con la mejor expresión de la arquitectura musulmana en Túnez esa es la ciudad de Kairouan, con su Gran Mezquita del siglo VII y con sus columnas recicladas de los romanos bizantinos.

 

Ksar Hadada

Ksar Hadada, que se utilizó como lugar para «Star Wars». Podrá experimentar el mundo de las películas con manera realista.

 

Ksar Ghilane

Un oasis en el desierto, Ksar Ghilane. Podrá montar en camello en el vasto desierto del Sahara o experimentar la calesa.

 

Matmata, pueblo troglodita

En la ruta de montaña que recorre varios pueblos bereberes una etapa imprescindible es Matmata, donde podrás ver casas trogloditas horadadas en cuevas.

 

Cartago

El Museo del Bardo es el prólogo perfecto para una de las excursiones habituales desde la capital. El destino son las ruinas de Cartago, situadas frente al mar. Los fenicios fundaron este asentamiento el año 814 a.C. que, cuatro siglos después, entonces bajo dominio romano, ya se había convertido en uno de los puertos más pujantes del Mediterráneo. La legendaria capital cartaginesa guarda restos de un anfiteatro, villas romanas y termas. Su visita se completa en el Museo Arqueológico de Cartago, con objetos y mosaicos hallados en el yacimiento.

 

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