Este lugar es uno de los núcleos arqueológicos mejor conservados de Túnez, se extiende sobre 65 hectáreas. Se encuentra cerca de la moderna ciudad de Tebersouk, a unos cien kilómetros de su ciudad capital.

La UNESCO la calificó como Patrimonio de la Humanidad en 1997, ya que representa «la pequeña ciudad romana mejor conservada del norte de África».

Y es que es un ejemplo casi exclusivo del nacimiento, desarrollo e historia de una ciudad indígena desde el segundo milenio antes de Cristo; proporcioando un mayor acercamiento del trazado de una fundación  adaptada al urbanismo según el modelo romano.

Gracias a los vestigios que han quedado hasta nuestros días podemos ver las diversas civilizaciones que han pasado por estas tierras, como la púnica, la númida, la romana y la bizantina.

El estado de conservación de sus monumentos es excepcional. El nivel de autenticidad de los restos arqueológicos es muy alto, entre los monumentos más famosos del sitio se encuentran un mausoleo libico-púnico, el Capitolio, el teatro romano, las termas, baños públicos, anfiteatro y un mausoleo líbico-berebe.

 

Dennis Jarvis, CC BY-SA 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0>, via Wikimedia Commons

Dennis Jarvis, CC BY-SA 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0>, via Wikimedia Commons

 

Otro templo que podemos contemplar es el dedicado a la diosa romana Juno Caelestis, que recogió el testigo de la diosa púnica Tanit, esposa de Baal (Saturno). Fue construido en el año 250 d.C., durante  “la edad de oro” de la ciudad.

En la ciudad también se pueden observar búnkeres, siendo el principal el que encontramos debajo del foro, que fueron construidos por los romanos para refugiarse en caso de invasión.

Aún hoy, se cree que más de la mitad de este magnífico lugar sigue a la espera de ser desenterrado, así pues, Dougga es una importante e interesante ciudad que guarda el recuerdo de la presencia del imperio romano en tierras tunecinas. Sin duda un viaje al pasado que merece la pena.