Los gorilas de montaña son una de las especies animales más emblemáticas y fascinantes del mundo, y también una de las más amenazadas. Estos majestuosos primates habitan en las montañas de África Central, en un área que abarca partes de Uganda, Ruanda y la República Democrática del Congo. Según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), actualmente quedan menos de 1.000 gorilas de montaña en estado salvaje, lo que los convierte en una especie en peligro crítico de extinción.

La buena noticia es que hay iniciativas y programas de conservación que están trabajando para proteger y preservar a los gorilas de montaña. Una de las formas más populares y efectivas de apoyar estas iniciativas es participar en un trekking de gorilas.

El trekking de gorilas es una experiencia única y emocionante que permite a los visitantes acercarse a los gorilas de montaña en su hábitat natural, y ver de cerca cómo viven, interactúan y se comportan. La mayoría de los tours de gorilas se realizan en grupos pequeños, liderados por guías locales capacitados y experimentados en la observación de primates. Los tours pueden durar entre uno y cuatro días, dependiendo de la zona y del programa elegido.

Una de las mejores ubicaciones para hacer trekking de gorilas es el Parque Nacional de los Volcanes en Ruanda, hogar de unos 480 gorilas de montaña, lo que representa más de la mitad de la población total de esta especie en el mundo. El parque cuenta con diez grupos de gorilas habituados, es decir, grupos que han sido previamente visitados por humanos y que se han acostumbrado a su presencia, lo que facilita la observación y la interacción.

Antes de comenzar el trekking, los visitantes reciben una charla informativa sobre la importancia de la conservación de los gorilas de montaña y las medidas de seguridad que deben tomar durante la caminata. Después, el grupo se dirige al punto de inicio de la caminata, desde donde comienza la aventura.

La caminata puede ser intensa, ya que implica subir y bajar por senderos empinados y a veces resbaladizos. Sin embargo, la recompensa vale la pena: cuando el grupo llega al área de los gorilas, los visitantes pueden pasar hasta una hora observando y fotografiando a los gorilas de cerca, siempre bajo la supervisión de los guías.

Además de la emoción y la adrenalina que produce la experiencia del trekking de gorilas, esta actividad tiene un impacto positivo en la conservación de la especie. Los ingresos generados por el turismo de gorilas se destinan a financiar proyectos de conservación, investigación y educación en la región. Además, la presencia de turistas en el hábitat de los gorilas es un elemento disuasorio para la caza furtiva y la tala ilegal de árboles, que son dos de las principales amenazas para la supervivencia de la especie.