El término Big Five lo aplicaban los cazadores para definir a sus piezas más codiciadas. Estos son los leones, elefantes, hipopótamos, leopardos y búfalos. Con el nuevo concepto de safari turístico en el que sólo se disparan fotografías (los safaris de caza me parecen del todo despreciables) es muy típico irse marcando objetivos en torno a los animales que hay que ver.

Una equivocación corriente en los safaris es estar tan centrados en el objetivo de los Big Five, que nos olvidamos que hay casi 150 especies más de mamíferos que pueden aparecer en cualquier momento en el parque nacional o reserva en que nos encontremos.

Hay que pensar, de todos modos, que los documentalistas que graban las imágenes que después salen en televisión se tiran meses, y a veces años, recopilando tomas que recortan para un reportaje de una hora máximo.  Por tanto, investiga, analiza, observa y disfruta sin presión…

Es una manera divertida y siempre motivante de cara a disfrutar, sobre todo, esa primera vez que hacemos un safari en la vida. Y los famosos cinco grandes son todo un aliciente durante el viaje, no cabe duda.