Los tuaregs son un pueblo bereber del desierto del Sáhara; de espíritu nómada. Su modus su modus vivendi se basa en un escenario diametralmente opuesto a la inmediatez de nuestra época. Y si bien viven una vida mucho más dura, ellos catalogan a su  esfuerzo continuo como parte de su necesidad de conseguir libertad y el desarrollo personal.

Se mueven en grandes grupos por el desierto, buscando en cada estación aquellas regiones más convenientes donde vivir. Nunca en el mismo lugar, siempre en movimiento.

Se han opuesto durante más de dos milenios a cualquier cosa que oliera a fronteras, gobierno o Estado. Pero, a pesar de estar disgregados en pequeñas comunidades y no contar con unidad política, han llegado a poseer una estructura social muy definida y dividida en dos categorías (hombres libres y esclavos) y en diferentes clases sociales.

La identidad tuareg siempre se ha mantenido ligada a la supervivencia y al movimiento continuo. Para lograr hacerle frente a las amenazas del inclemente Sahara, habitan en Jaimas, un armazón de madera cubierta de telas de diferente naturaleza, con una estructura triangular, que permiten a la misma dar cobijo, proteger del viento y la arena y proporcionar la movilidad necesaria para la continua búsqueda de agua y pastos.

Su más importante capital es el ganado; de él obtienen leche, carne y pieles. Además, en caso de ser necesario, es utilizado para trueques.

Pero, su forma de supervivencia no es lo único interesante de este pueblo de más de 1 millón de miembros.

 

Costumbres y curiosidades de Los Tuaregs

La cultura de los tuaregs sorprendería e incluso escandalizaría a muchos. Hoy mencionaremos alguna de estas costumbres que tanto los caracteriza:

 

  • Las mujeres, además de realizar las tareas intrínsecas del hogar, son las que gestionan los recursos, las que dominan la lectura y la escritura y las que deciden sobre el campamento. Son también las que se quedan con éste y con todo lo que haya en su interior en caso de divorcio. Ademá, ellas pueden tener tantos amantes deseean antes del matrimonio.

 

  • Las mujeres no cubren su rostro, pero sí los hombres con una fina tela de algodón que permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta la arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

 

  • Para cortejar a las mujeres, los hombres suelen invertir parte de su tiempo escribiendo poesía. Las mujeres también lo hacen, enseñadas por su madres y capaces, por tanto, de «elogiar a sus compañeros» mediante las palabras.

 

  • Su vida está llena de conversaciones en torno a un té, actividades grupales relacionadas con la oratoria o la música y la educación, bien recibiéndola de otro tuareg o acudiendo a pequeñas aulas dispersas por el territorio.

 

  • Viven la adopción de la religión musulmana de una forma muy personal, pues lo han hecho sin renunciar a lo que culturalmente les identifica. Por ejemplo, las ceremonias religiosas Tuareg contienen alusiones a los espíritus matrilineales, así como a la fertilidad, la menstruación, la tierra y los antepasados.

 

  • A menudo se les conoce con el sobrenombre de “los hombres azules”. Ello es debido a que para los turbantes se utiliza un colorante natural, el índigo, que tinta la piel.

 

  • Una parte importante de su cultura la conforman los amuletos. Los más importantes tienen forma de cruces, que representan brújulas y se pasan de padres a hijos.

 

  • Su sentido del tiempo es tan particular que deja impronta incluso en su registro. Como suelen vivir alejados de centros urbanos, es habitual que el padre “aproveche” un viaje a la ciudad para notificar el nacimiento de varios de sus hijos, indicando una fecha aproximada e incluso al azar.

 

  • El azul, para los tuareg, es el color del mundo. A los Tuareg se les ha llamado la “gente azul” por la ropa de color de tinte índigo que usan tradicionalmente y que les mancha la piel.