Es cierto que quizás jamás llegues a utilizar un seguro de viaje, pero si algo te llega a suceder estarás agradecido de contar con uno.

Existen 2 ideas que cuando se ponen juntas son la receta perfecta para un desastre: Nunca me enfermo y Son pocos días de viaje. Especialmente cuando aún eres joven y crees que el mundo es tuyo.

Esta es quizás una de las principales justificaciones que hacen las personas de porqué no comprar un seguro de viaje, jamás se enferman y no estarán lejos mucho tiempo. Un seguro no se trata sólo de enfermedades si no también de accidentes, estos jamás se pueden predecir.

Además, que algo no haya sucedido en el pasado no es certeza de que no sucederá en el futuro.

Quizás ahorita no lo veas pero al final del día tú eres el responsable de las consecuencias que tu actos puedan tener y parte de esta responsabilidad trasciende más allá de una simple enfermedad.

Dentro de tu planeación de viaje quizás no veas la necesidad de contar con un seguro pues no piensas realizar ninguna actividad que pudiera ponerte en riesgo, sin embargo cuando ya estás viajando se irán atravesando un montón de diferentes aventuras que muchas de ellas no podrás decir que no, y es en esos momentos cuando agradeces tener un seguro de viajero.

Es probable que no te lo pidan a la entrada e incluso es posible que no se encuentre como requisito dentro de la página de la Embajada, pero un oficial de migración tiene completa autoridad para negarte la entrada si considera que el no contar con un seguro médico puede ser un riesgo para dejarte entrar al país. Suena absurdo, lo sé, pero es posible.

Es mejor viajar seguros, para prevenir pequeños incidentes que arruinen el viaje.