¿Pero qué problemas causa esta forma de “conectar” con la naturaleza?

En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber:

Buscar alimentos nutritivos en la naturaleza es bastante complicado, por ello cuando los seres humanos ofrecemos nuestra suculenta comida a estos animales no dudan en alimentarse de ellos. Además, cuanto más les alimentamos, menos alimento buscan por su cuenta y terminan por depender del hombre excesivamente, comienzan a perdernos el miedo, algo que hace que ciertas poblaciones de animales sean más fáciles de cazar por parte de los furtivos, por lo que puede ser una amenaza directa para su conservación.

Estos animales llegan incluso a acercarse a zonas urbanas donde hay aún mayor presencia de comida. Casos ocurren a lo largo del planeta, como algunos primates en Asia. Los macacos rhesus han generado varios altercados en países como China o la India. Los macacos cangrejeros en Tailandia o los babuinos de Arabia Saudí son solo unos ejemplos de ello, junto a los macacos de Gibraltar o a los chimpancés en Tanzania.

Esto también ocurre con otros mamíferos como osos, canguros, zarigüeyas o mapaches, a los que se unen mamíferos marinos como los delfines o los leones marinos en la costa de Estados Unidos.

La cercanía e interacción de estos animales con las personas puede aumentar el contagio de enfermedades de transmisión a las personas, o zoonosis.

Al igual que le ocurre al ser humano, la transmisión de enfermedades también ocurre en la vía contraria: las enfermedades humanas pueden afectar a los animales salvajes, reduciendo mucho su esperanza de vida. Esto ha llevado a que en muchos parques se prohíba acercarse excesivamente a los animales salvajes, como ocurre con los gorilas en África, especialmente sensibles a enfermedades respiratorias.

Además, el alimento que les solemos propiciar no se corresponde con su dieta salvaje, y en ocasiones puede contener incluso elementos tóxicos para la especie.

Pero, esta no es una problemática que solo afecta la salud de los animales, sino también su conducta. la presencia de comida no solo aumenta las agresiones a turistas, también entre animales. Esta competencia por los alimentos que las personas damos a la fauna puede ser la causante de serias peleas que ponen en peligro la vida de ciertos individuos de grupo.

Es por ello que tal vez debemos pararnos a reflexionar antes de dar comida a ciertos animales, y no ser cómplices de todos estos problemas para la naturaleza.