Túnez es un magnífico país del norte de África que esconde muchos secretos, es un país de contrastes que hace posible, en un solo viaje de norte a sur, descubrir vestigios romanos, una costa mediterránea, medinas fortificadas con mezquitas y zocos.

 

El resurgir de este país norteafricano inspira un viaje en el que no pueden faltar estas paradas.

 

Matmata

En Matmata te sorprenderán las casas trogloditas, viviendas excavadas en piedra en las que la temperatura es muy regular, algo realmente importante en una zona que sufre un clima bastante extremo.

 

 

Hammamet, Sousse y Manastir

Su belleza ya sedujo a antiguas civilizaciones como la fenicia, que se asentó en esta zona. En época moderna, muchos de estos enclaves han dado origen a poblaciones turísticas, que por fortuna preservan su patrimonio histórico y la esencia mediterránea.

Una de ellas es la misma Hammamet, que cuenta con la playa más extensa del golfo, limitada por palmeras.

 

Sidi Bou Said

Durante tu paseo por Sidi Bou Said encontrarás numerosos y coloridos rincones en los que las casas combinan el luminoso color blanco de sus fachadas con el azul de puertas y ventanas, estilo inspirado en los pueblos de las islas griegas.

 

El Museé National du Bard

El Museé National du Bardo, con más de 100 años de historia, es el museo más importante de Túnez y uno de los más grandes de África. Destaca, en esencia, por su famosa colección de mosaicos romanos extraídos principalmente de Cartago, Sousse y Dougga.

 

Cartago

Patrimonio de la Humanidad. Destacan especialmente las termas de Antonio, pero todo el complejo situado en la colina de Byrsa es un disfrute para los amantes del arte y la historia. También pueden visitarse la Catedral de San Luis de Cartago y el Museo Nacional de Cartago en las inmediaciones.