A diferencia del espacio infinito y abierto del Serengeti, el Ngorongoro es la caldera extinta de un volcán que erupcionó hace 2.5 millones de años. Las faldas que sobrevivieron a la explosión de su cono se levantan a una altura de 600 metros sobre la planicie.

Algo para anotar es que en Ngorongoro, los animales no migran como lo hacen en el Serengeti o Masai Mara de Kenia, en busca de agua y pasturas tiernas. El cráter, el lago y una retícula de humedales proveen agua todo el año y piletones de lodo donde se revuelcan a sus anchas hipopótamos y elefantes. De todas las especies, la más preciada son los 24 rinocerontes que habitan el parque. La mala noticia es que también es la más preciada por los cazadores furtivos, motivo al que obedece su escaso número y previsible extinción.

Por este motivo, la huella económica que deja el turismo es vital para mantener la infraestructura defensiva del parque y pagar los sueldos de los rangers.