Los instrumentos musicales africanos incluyen una amplia variedad de tambores y justo hoy hablaremos de un tambor que está en el corazón de las culturas africanas, el antepasado de los instrumentos de percusión, también conocido como el tambor parlante  llamado así por la facultad que tiene el músico o griots, narradores africanos, de hacerle «hablar».

El Tama es  un tambor africano originario de África Occidental, particularmente de Malí y de Senegal. Está hecho con una sola pieza de madera hueca tallada a mano, en forma cilíndrica y más estrecha en el centro. En cada uno de los dos extremos hay un parche hecho con piel de cabra. Ambos parches están unidos por cuerdas, de forma que según se tensen más o menos, el sonido será más o menos agudo.

Muchas lenguas africanas son “tonales”: a cada sílaba de una palabra le corresponde un tono musical, y al tocar este tambor se repite en él los tonos y ritmos de cada palabra. Es por esto que el tambor parlante cumple un papel importante en la cultura de África occidental,  ya que este se usa para transmitir mensajes importantes, invitar a la danza ceremonial y transmitir importantes lecciones de vida.

La forma de tocarlo varía según las cualidades tonales de cada idioma. Hay una clara diferencia en el estilo de tocarlo entre las zonas occidentales con predominio del habla Fulani y Mande (Senegal, Gambia, el oeste de Malí y Guinea) y las poblaciones más al este tradicionalmente no-Mande (este de Malí, Burkina Faso, Ghana, Chad y Nigeria)

¿Cómo tocarlo?

Se sujeta bajo el brazo y se golpea con una baqueta en forma de martillo. Para agudizar la tonalidad del toque del tambor, se ejerce presión sobre las cuerdas de cuero que corren longitudinalmente por los lados, con lo que se tensa la piel del tambor.