En pareja, con amigos, con la familia… viajar acompañado puede resultar una experiencia súper gratificante y divertida, siempre y cuando elijas muy bien a las personas con las que hacerlo.

Por un lado está el tema económico. Viajando con más gente dispondrás de un mayor presupuesto para hacer actividades o excursiones porque ahorrarás tanto en alojamiento, como en comida y transporte.

Si estás en el extranjero y no os defendéis del todo con el idioma, seguro que entre unos y otros os haréis entender. Dispondrás de las habilidades de tus compañeros en beneficio mutuo.

Tener a alguien a tu lado te hará sentir más seguro y reducirá tu nivel de estrés. No tendrás que estar todo el tiempo en estado de alerta ante posibles peligros.

Aunque en algunos momentos necesites tu propio espacio, un compañero de viaje siempre está genial para compartir las anécdotas, impresiones y aventuras que se den durante el mismo. Estrecharéis lazos y os conoceréis mejor.

Pondrás a prueba tu capacidad de convivencia. Además de que crecerá vuestra complicidad, os ayudará a saber compartir, a tener paciencia, dejar atrás los individualismos y conocer más los gustos del resto. Vuestra relación afectiva volverá fortalecida.

Entre las desventajas cabe mencionar que organizar un viaje para varios no es tarea fácil. Siempre surgirán conflictos a la hora de tomar cualquier decisión con opiniones para todos los gustos.

Si eres de los que piensa que “el tiempo es oro”, olvídate de ello. Perderás un tiempo precioso en movilizar a la gente sobre todo a primera hora de la mañana con las duchas y los desayunos. Si además les cuesta madrugar, activa tu “Modo Zen” y que no cunda el pánico.