Todos sabemos que el plástico tarda siglos en desaparecer, que este material y muchos otros casi siempre terminan en el mar y que los animales, el fondo marino y las playas son los primeros perjudicados de una larga lista negra de afectados.

Puesto que reciclar es algo que no está siempre a nuestro alcance mientras viajamos, bien porque no sabemos dónde hay contenedores o porque en las habitaciones solo tenemos un cubo en el que se tira todo, si queremos reducir el impacto incluso mientras nos encontramos de viaje, todavía podemos hacer algo para viajar sin dejar rastro:

Lo primero que debemos tomar en cuenta es la regla de las 3 »R»: Reducir, reciclar y reutilizar.

A la hora de comprar algo, entonces, ¿Por qué no elegir los envoltorios biodegradables o reutilizables?. Nuestro bolsillo lo agradecerá. Y, teniendo en cuenta lo barato que resulta comer en los puestos callejeros en muchos países ¿Para qué vamos a querer comprar comida para llevar con la de envoltorios que vienen siempre con estos? Algunos viajeros prefieren incluso llevar sus propios cubiertos en la mochila que servirán también para hacer algún picnic o acampar.

¿Qué hay de los refrescos y cervezas? mejor comprar las de formato botella de vidrio que además se suelen poder devolver para reutilizar. Y con respecto al agua, ¿Que te parece comprar tu propia cantimplora que puedas recargar de agua cada vez que lo necesites?.

Puede que parezcan muchas cosas en las que pensar, pero el cambio de hábitos es solo una cuestión de tiempo.

Puede que en nuestras manos no esté educar a la gente, pero sí que nuestros gestos puedan ser significativos y que si cambiamos hábitos a la larga estas costumbres pueden extenderse entre otros viajeros y gente que nos ve a diario y que en ocasiones, sin motivo alguno, incluso nos admiran simplemente porque llegamos de otra parte del mundo.