El que piense que en los parques naturales africanos se ven animales como en un zoológico mejor que no se moleste si quiera en comprar su pasaje de avión.

Nos dejarán ver lo que ellos quieran, mucho, poco o regular, siendo la fortuna un factor vital de cara a nuestra experiencia.

Conviene armarse de paciencia y no atosigar al ranger de turno si llevamos media hora y no hemos visto más que una manada de impalas.

Podemos estar teniendo una mañana poco prolífica en animales y en dos minutos ser testigos de un espectáculo que ni en los documentales de National Geographic.

Estamos en plena naturaleza y no existen horarios o ubicaciones fijas, aunque los guías expertos tratarán de hacérnoslo siempre más fácil con su valiosa experiencia y la coordinación con otros trabajadores del parque o la reserva en que nos encontremos. De ahí que sea idóneo saber con quién se hace un safari porque si es con gente que sabe, las probabilidades de observar escenas de fauna en libertad serán mucho mayores.

Lo importante es no desesperar, todo vendrá solo cuando menos lo esperemos.